Diez siglos han pasado desde que se plantaron los primeros majuelos en esta tierra hasta nuestros días. Los monjes Benedictinos levantaron un Monasterio a San Cucufate y convirtieron, las actuales viñas, en su huerto y viñedo.
Nosotros hemos recogido su testigo, y en recuerdo a los que descubrieron el magnetismo de esta tierra, hemos llamado a esta finca San Cobate.