Convencido del respeto por la tierra, la naturaleza y el clima de la región, Antonio Vázquez, con el apoyo incondicional de su familia, ha decidido impulsar los valores que deben distinguir el futuro de la bodega: esfuerzo, dedicación, honestidad, paciencia y rigor. Con esos objetivos, han recuperado los viñedos, han clasificado la finca en cuatro parcelas muy bien diferenciadas, han creado bancales al estilo del “Douro” portugués, y solo elaboran de forma tradicional y sin prisa.